Amberes va a ser nuestra sede central por llamarle de algún modo, allí dormirermos y desde allí realizaremos todos los deplazamientos en tren. Su estación central es digna de ver por sí sola Antwerpen Centraal, basta que lo busquéis en el google-earth para comprobar que cantidad de fotos hay de ella. Imagino por tanto, que lo que más voy a ver de Amberes es esta estación, pero no me quedaré sin contemplar la ciudad. Podré verla cuando regrese por las tardes y de noche. Es una pena que vaya a tener fotos del resto de ciudadades de noche.Como ya sabréis, Amberes es famosa por sus diamantes, y se dice que el 70% de los diamantes que se comercializan en el mundo proceden de esta pequeña ciudad. Hay un barrio entero lleno de comercios que mucha gente visita.
De la estación hasta el centro de la ciudad hay unos 15 minutos, y yo creo que compensa ir andando (aunque también es posible utilizar el transporte público). La gran avenida que conecta la ciudad con el centro -y sus alrededores- ya consta de varios edificios muy destacados que merece la pena ver, entre ellos: la propia estación central de 1905 de estilo neoclásico, el Hotel Astrid Park Plaza, el barrio judío, el Rubenshuis (museo de Rubens que fue su propia casa), el Gran Café Horta, la torre KBC (el edificio más alto de la ciudad), etc...
Así llegamos al centro, donde se destacan el Grote Markt, que es su plaza mayor y cuenta con el Ayuntamiento, el Onze Lieve Vrouwe Kathedraal de 1352-1521, el Vleeshuis sede del antiguo gremio de carniceros, la iglesia de Saint Pauluskerk, etc.
En Amberes cenaremos la mayoría de los días, así que ya os contaré qué tal la gastronomía belga y su ambiente nocturno, ya que Amberes es famosa por todo ello.
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