Parece que todo el mundo está de acuerdo en opinar que Bruselas es la ciudad más gris y con menos encanto de toda Bélgica... Pero me parece mentira que una de las cunas del art nouveau y donde Victor Horta tiene algunas de sus más hermosas creaciones pueda ser una ciudad tan lóbrega como otros opinan. Por lo visto, el casco viejo no es muy grande, donde se destaca la Grand Place (suerte tendrán los que vayan a partir del día 14 con su festival de las flores), el Ayuntamiento, el Manneken Pis (parece mentira que puedan idolotrar la figura de niño haciendo pis), la basílica del Sagrado Corazón, el Palacio de Justicia, la catedral de Saint Michelle, el palacio de la Gran Nación, el Porte Hall (torre imponente resto único de la muralla), el edificio de la Bolsa (bastante impresionante en las fotos), las galerías Sy. Hubert... Así que, ¿qué más da si el recorrido es pequeño cuando hay tanto para ver?
Por mi parte descarto el atomium y toda la parte nueva que alberga los edificios de la Comunidad Europea.
En cuanto al art nouveau hay bastante para ver (en los barrios de la ciudad alta y la ciudad baja, y las afueras): el edifcio Old England, el hotel ciamberlani, el museo de Horta -para mí, imprescindible- http://www.hortamuseum.be/, el precio son 7 €. También están el hotel Hannon, y el Hotel Métropole, la Maison Cauchie, la Maison Saint Cyr y el hotel Solvay.
Por lo que he podido leer Bruselas está dividida en barios barrios, pero no es difícil verlo todo dando un largo paseo. No sé si como el resto, he de mostrarme excéptica sobre esta ciudad, pero no es bueno dejarse llevar siempre por las primeras impresiones. Si no me gusta nada más llegar, será que tengo que indagar un poco más. ¿Qué puede hacer más dulce la estancia que comer un gofre o unos deliciosos bombones?


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